Amigos pobres, amigos olvidados
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
De tal árbol tal madera.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Dice San Ginés que el que tiene cara de bruto lo es.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
A burra vieja, albarda nueva.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
El que con cojos anda se llama bastón.
No solo de pan vive el hombre.
¿Mirón y errarla?.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Bien urde quien bien trama.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Callando el necio, se hace discreto.
El Rey es poco para su porquero.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Por los cuernos se agarra el toro.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
El saber no ocupa lugar.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.