La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Un espejo no sabe ser embustero.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Mal acaba quien mal anda.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
No hay secreto si tres lo saben.
Del necio, a veces, buen consejo.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
El que se escusa, se acusa.
Mal hace quien nada hace.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
El que no mira, suspira.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
El que mucho abarca, poco acaba.
El cornudo es el último que lo sabe.
A quien mucho miente, le huye la gente.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Quien mucho desea, mucho teme.
Pobre atestado saca mendrugo.
El que mucho ofrece, poco da.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
Al tonto se le conoce pronto.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
El que paga manda y el que no se aguanta.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Loro viejo no aprende a hablar.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.