El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Donde hay nobleza, hay largueza.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
No todo lo que pendula cae
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Las piedras no hablan.
La fortuna es madrina de los necios.
Hombre refranero, medido y certero.
Esto es como para mear y no echar gota.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Es mejor estar bien parado que estar bien estacionado.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Las palabras se las lleva el viento.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
La fama propia depende de la ajena.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Cada cual es dueño de su miedo.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Dame pan y dime tonto.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
No compra barato quien no ruega rato.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Más sabe una suegra que las culebras.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Amigo reconciliado, doble enemigo
En la amistad, quien más da, menos recibe
Algo es algo, menos es nada.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Al mal segador la paja estorba.
Cuando no sepas qué hacer, échate un cigarro y tómate un café.
Músico pagado, contento pero desafinado.