Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
No hay tonto que no se tenga por listo.
El que mucho duerme poco aprende.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Callado mata conejo.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Niño quieto y callado, es que hace algo malo.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Saber amar es mucho saber.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Amor no quita conocimiento.
Quien calladamente arde, más se quema.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
Callar como puta tuerta.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
El que algo teme, algo debe.
No hay peor saber que no querer.
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Sé arrojado, pero no demasiado.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Nadie es sabio en todas partes.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Hable el sabio y escuche el discreto.