Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
De luengas vías, luengas mentiras.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Gente de navaja, poco trabaja.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
El que rompe, paga.
La mentira es animal de quinta vida.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Quien debe y paga, no debe nada.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Las aguas mansas son las peores
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Oír es precioso para el que escucha.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
El tonto ni de Dios goza.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
El vino puro dirá quién es cada cual.