Cada loco con su tema.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Quien siembra llorando, siega cantando.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
No dejar títere con cabeza.
¿Quién con una luz se pierde?
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Quien se va, vivo y muerto está.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Hombre harto, no es comilón.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
El que guarda siempre encuentra.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Quien no madruga, no caza boruga.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
El que mucho analiza, se martiriza.
A causa perdida, mucha palabrería.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Las paredes tienen oidos.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
En casa llena el loco no se apena.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.