Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Nadie da palos de balde.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
No digas no sin saber por qué no.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Necio por natura y sabio por lectura.
Quien no tiene, perder no puede.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Cada cual se cuelga lo que mata.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Quien se duerme, no pesca peces.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
El que mucho come, poco adelgaza.
El que llora su mal, no lo remedia
Dando dando, palomita volando.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
A la cama no te irás sin saber algo más.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Cuídate del amigo al que has ofendido
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Tapados como el burro de la noria.
El hombre apercibido medio combatido.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
El que corre mucho se cae de panza y el que no corre no alcanza.