Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Si las paredes hablaran.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Buen oficio es no tener ninguno.
Estar como caimán en boca de caño.
Barbero, o loco o parlero.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Santo que no es visto no es adorado.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Palabras señaladas no quieren testigos.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
El que come y canta, pronto se atraganta.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
El corazón no habla, pero adivina.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Para sabio Salomón.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Solo sé que nada sé y ni aún de eso estoy seguro.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
El que no arriesga no gana.
Cada necio quiere dar su consejo.
Quien mucho da mucho recibe.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Ausente, apenas viviente.