Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
A perro viejo no hay tus tus.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
No es buen mosto el cocido en Agosto.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
A la vejez, dinero y mujer.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Dama tocada, dama jugada.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
Contigo, pan y cebolla.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Enero, claro y heladero.
Año tuero, vaca y muerto.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Julio, lo verde y lo maduro.
A gallo viejo gallina joven.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
A virgo perdido nunca falta marido.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
Arroz pasado, arroz tirado.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
El mejor sol es el que calienta hoy
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Boca de verdades, cien enemistades.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
A caballo comedor, cabestro corto.
El tiempo es oro.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.