El sucio quiere ensuciar al otro.
No compra barato quien no ruega rato.
Lo barato, sale caro.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Idos y muertos, olvidados presto.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Lo que barato es hoy, puede ser caro mañana.
Quemar la casa para cazar el ratón.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
El que tiene capa, escapa.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Jugar a las cartas vistas.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Mal apaña quien no engaña.
Ahora adulador, mañana traidor.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Lo imposible, en vano se pide.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Pobreza, víspera de vileza.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Amigo reconciliado, doble enemigo
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
El que apura su vida, apura su muerte.
Casa cerrada, casa arruinada.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
pajero como tenedor de oveja.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Presto rico, presto pobre.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Probando es como se guisa.