Más vale poco que nada.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Los amantes que se pelean, se adoran
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
A buen servicio, mal galardón.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
Todo lo muy, es malo.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
La última cuenta la paga el diablo.
Antes de que acabes, no te alabes.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Burro que piensa bota la carga.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
El vino no tiene vergüenza.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Quien anda deprisa es el que tropieza.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Quien no canea, calvea.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Paciencia y barajar.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
A gran salto, gran quebranto.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
El que porfía mata venado.
Escoba nueva, barre bien.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Mucho ojo, que la vista erro.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
De casa del abad, comer y llevar.
Conquista el amor solo aquel que huye
A la mujer fea, el oro la hermosea.