La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Estar como caimán en boca de caño.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
El ahorro es santo porque hace milagros.
La cabra siempre tira al monte.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Domingo sucio, semana puerca.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Quien no arrisca, no aprisca.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
El buen pagador no necesita prenda.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
A gran chatera, gran pechera.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Ojo por ojo y diente por diente.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
A buen señor, buena demanda.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Arandino, borracho fino.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
El que ama el peligro, en él perece.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Todo hombre tiene su manía.