De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Donde se pace, que no donde se nace.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Dios da, nunca vende.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
El que está en pié, mire no caiga.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
La que fácil llega, fácil se va.
Nunca falta un roto para un descosido.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Acertar errando es suerte y no talento.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
El que no asegunda no es buen labrador.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Nadie querría para sí.