El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Doctor que cura a sus enfermos no hace carrera ni dineros.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Detrás de la soga va el caldero.
Más matan faldas que balas.
Cuando tu ibas, yo venia.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
El muerto delante y la griteria atrás.
Nadie se muere en la vispera.
A caballo comedor, cabestro corto.
Quien nada sabe de subida, nada sabe de bajada.
El mundo es de los audaces.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
A quien no la teme, nada le espanta.
Errar es humano.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Las aguas quietas, corren profundas.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Agrada, quien manda.
A caballo ajeno, espuelas propias.
El que se queja, sus males aleja.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Caminando se hace de mulas Petra.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Loro viejo no da la pata.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
No hay ladrón sin encubridor.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Despistado como perro en cancha de bochas.
La zorra nunca se mira la cola.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Zapato de tres, del primero que llega, es.
Nadie da palos de balde.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.