No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
El agua corriente no mata a la gente, el agua sin correr mata a la mujer.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Si el caballo no sube, el burro mucho menos.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
A quien espera, su bien llega.
Mas vale quedar hoy con gana, que estar enfermo mañana.
De casi no muere nadie.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
El buen pagador no necesita prenda.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Una buena bota, el camino acorta.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
El procurar no caer es mejor que el levantarse aunque sea con ayuda.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Al cielo nadie va con ojos secos.
El ratón que no tiene más que un agujero, presto llega al moridero.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Donde no hay mata, no hay patata.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
La suerte no es para quien la busca.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
No hay curva mala pasándola despacio.