Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
A gran prisa, gran vagar.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Quien tiene bestia y anda a pie, es más bestia que él.
Más corre un galgo que un mastín, pero si el camino es largo, más corre el mastín que el galgo.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
El que sigue la caza, ése la mata.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
En el medio está la virtud.
El que no arriesga, no pasa el río.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Date prisa, pero no corras.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
No siempre huye el que vuelve la espalda
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
El que no tranza no avanza.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Donde hay gana, hay maña.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Fiate de Dios y no corras.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
El que ama el peligro, en él perece.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
A enemigo que huye, puente de plata.
A los audaces la fortuna les ayuda.
De refrán y afán pocos se librarán.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Más vale "alli corrió", que "alli murió".
Detrás de los picos van los chicos.
El perro hambriento no teme al león.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.