Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
Donde comen dos comen tres.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
La risa va por barrios.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
El que bien come y bien digiere, solo de viejo se muere.
Por su nueva silla y freno, el caballo no es más bueno.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
El ídolo adulado pronto ennegrece
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
Risa liviana, cabeza vana.
El diente de la cabra menos come que daña.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
No hay mayor tontería que reñir.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Lo estancado se pudre.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Así se mete, como piojo en costura.
No quiere música Roque, ni hay tampoco quien la toque.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.