Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
La mujer casta esta siempre acompañada.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Por la víspera se conocen las fiestas.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
A cada paje, su ropaje.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Quien no tiene en que mear, se levanta y va al solar.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Quien hace, aplace.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Duerme más que un gato con anemia.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
La cascara guarda el palo.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
La mierda cuando la puyan hiede.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Jornada emprendida, medio concluida.
El gorrón tiene que ser sufrido.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Por la Virgen de Agosto a las siete y está fosco.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Tanto pedo para cagar aguado.