El vino abre el camino.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
La ruina comienza por la cocina.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
La mala paga , aunque sea en paja.
Lentejas, comida de viejas.
Quien con toros anda, a torear aprende.
No saber de la misa la media.
La tercera es la vencida"
A casa nueva, puerta vieja.
Por lo que uno tira, otro suspira.
A caracoles picantes, vino abundante.
Sayo que otro suda, poco dura.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Hay que esperar que las aguas retornen a su nivel.
Vino tinto con la vaca, y blanco con espinaca.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Nadie envejece a la mesa.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Hasta lo que no come le hace daño.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
De luengas vías, luengas mentiras.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Se goza más amando que siendo amado
A cada santo le llega su día.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Mal se saca agua de la piedra.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.