Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
A cántaro roto, otro al puesto.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
Al mal segador la paja estorba.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Lo que hace el burro, pare la burra.
A la hora de la quema se verá el humo.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Ahora adulador, mañana traidor.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
A la zorra, candilazo.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
El que la sigue la consigue.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Buena vida, padre y madre olvida.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Desvestir un santo para vestir otro.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Nunca para el bien es tarde.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Oveja chiquita siempre es corderita.
Ningún humano recuerda, que el culo le huele a mierda.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.