Pájaros de otoño, gordos como tordos.
La que fácil llega, fácil se va.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Poco a poco se anda lejos.
La rata avisada, no muerde carnada.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Ligero como el ave de San Lucas.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Más vale sudar que estornudar.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
No hay camino sin tropiezo.
Por el rastro se da con la liebre.
Esto es de rompe y rasga.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
El que no cojea, renquea.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Cuando el sol sale, para todos sale.
Buena vida, arrugas tiene.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
La soga se rompe por lo más fino.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Si vienen los patos, viene la nieve.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Toda demasía enfada y hastía.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Borrón y cuenta nueva.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Vamos a ver dijo el ciego.