De arriero a arriero no pasa dinero.
Ávila, santos y cantos.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Mal se cuece olla que no se remece.
Cada raposa mira por su cola.
La morena, de azul llena.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Siempre que ha llovido ha escampado.
Donde se está bien nunca se muere
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Según come el mulo, así caga el culo.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Tanto ganado, tanto gastado.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
No hay bestia que no brame en su guarida.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
El ruin calzado sube a los cascos.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
Al potro que le alabe otro.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
La lujuria nunca duerme.
No calientes horno para que cueza otro.
De uvas a peras.
Nunca falta un roto para un descosido.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
La espina saldrá por donde entró.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Enero mes torrendero.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Valentón y rufián, allá se van.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.