Dar caramelo.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Ir de capa caída.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
No cortes el árbol que te da sombra.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
El roble como nace y el pino como cae.
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
La que fue flor, algo le queda de olor.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
El ave canta aunque la rama cruja.
Víbora que chilla no pica.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Bellotas y castañas hacen malas hilancias.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Más mato la gula que la espada.
A su tiempo maduran las brevas.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
La cascara guarda el palo.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
En Abril, florece el jardín.
Sé arrojado, pero no demasiado.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Si se rasca, es porque le pica.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
No arranques la manzana cuando esté verde. Cuando madure caerá sola..
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Árbol que no arraiga no crece.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
La primavera la sangre altera.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.