Por los ojos entran los antojos.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
El que no cae, resbala.
Querer matar dos moscas de un golpe
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Cuando veas una alpargata rota, no estará muy lejos la otra.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Agua al higo y a la pera vino.