Moza gallega, nalgas y tetas.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
A enemigo que huye, puente de plata.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Es más importante la creatividad que la inteligencia.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Pastelero a tus pasteles.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Mano de hierro en guante de seda.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Enero mes torrendero.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Lo escrito, escrito esta.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Nota: también atribuida a Arthur Rubinstein
Mientras hay alma, hay esperanza.
Hay que tomar el toro por las astas.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
La burla, para quien le gusta.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Buena barba, de todos es honrada.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Nacer de pie.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Casa de Dios, casa de tos.