Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Tanto pedo para cagar aguado.
Pan casero, de ese quiero.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Más vale poco que nada.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Nadie perdona que le hagan un favor.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
El trabajo no deshonra, dignifica.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Es mejor decir allí corrió, que allí murió.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Deberás fondear pensando que has de levar.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Difama, que algo queda.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Al dedo malo, todo se le pega.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Hacer callar es saber mandar.
No de plata sino de barro.
Pan duro, pero seguro.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
La práctica hace al maestro.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Bien te quiero y mal te hiero.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Lo ordenado en el cielo, por fuerza se ha de cumplir en el suelo.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.