Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Cada cual a lo suyo.
Aquí hay gato encerrado.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Da y ten, y harás bien.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
A mala venta, mala cuenta.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
La caza y los negocios quieren porfía.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Remienda paño y pasarás año.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
La buena mula en el establo se vende.
Lo dicho, dicho está.
Cuenta errada, sea enmendada.
Picha española no mea sola.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
El queso y el barbecho, de Mayo sea hecho.
Esto es pan comido.
Hacer de toda hierba un fardo.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Puta me veas y tú que lo seas.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Quien desprecia, comprar quiere.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.