Lo que no se conoce no se apetece.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
La cascara guarda el palo.
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
La intención es lo que vale.
Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
A fullería, cordobesías.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Hijo de tigre sale pintado.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Cabello luengo y corto el seso.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Como es la mujer, así es la casa.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Casa compuesta, caja en la puerta.
De la risa al duelo un pelo.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
En la variación consiste el gusto.
Hacer ruido, para sacar partido.
De pies a cabeza.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Hombre anciano, juicio sano.
Llegar a punto de caramelo.
Un ruin ido, otro venido.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Boca ancha, corazón estrecho.
El que necesita, te visita.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Alabanza propia, mentira clara.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Una palabra al oído se oye de lejos.