A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
A casa nueva, puerta vieja.
A viña vieja, amo nuevo.
La lujuria nunca duerme.
Refran viejo, nunca miente.
Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.
Bien ama quien nunca olvida.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Ocasión llegada presto agárrala.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Cuando se encapota el sol en jueves, antes del domingo llueve.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
El mal trago pasarlo pronto.
El que mucho corre, pronto para.
La comida reposada, y la cena paseada.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Hoy por mí, mañana por ti.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Enero mes torrendero.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
El día más claro llueve.
Sueño sosegado no teme nublado.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Donde se está bien nunca se muere
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Pronto y bien no hay quien.
Dar la última mano.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
A flores nuevas, afeite perdido.
Dios da, nunca vende.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Hoy no se fía, mañana sí.