Otros vendrán, que bueno me harán.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Agua del cielo no quita riego.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Aseada aunque sea jorobada.
Después de que baile bien aunque sea fea.
A burlas, burlas agudas.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Yantar sin vino, convite canino.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Tiran más tetas que carretas.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
El sol sale para justos y pecadores.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
La que fácil llega, fácil se va.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
La esperanza es la última en morir.
Quien come aprisa, come mal.
Después que tu pan comí, te encontré en la calle y no te conocí.