El que es sabio nunca enceguece.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Nadie se muere un minuto antes.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Año de brevas, nunca lo veas.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Más doblado que carpa de camión.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
El tiempo vuela, que se las pela.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Mañana te lo dirá la vida.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Vida bien concertada, vida holgada.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Jamás en el mismo plato, comen el ratón y el gato.
Más vale ensalada que hambre.
Nadie se muere dos veces.
Ambicioso subido, pronto caído.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Caldera observada no hierve jamás.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Ocio, ni para descansar.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Tranquilidad viene de tranca.
Al buen día, métele en casa.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
De arriero a arriero no pasa dinero.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Hasta el final nadie es dichoso.
Despacio, que llevo prisa.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Amor grande vence mil dificultades.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.