Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Tirar la casa por la ventana.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Antes muerte que vergüenza.
Tanto ganado, tanto gastado.
Yegua cansada, prado halla.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Pobre atestado saca mendrugo.
Ser lento en dar es como negar.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Amanecerá y veremos.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Al pez, una vez.
Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
Nada complicado da buen resultado.
Cada día sale el sol, se vea o no.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Antes que el deber está el beber.
La leche cocida, tres veces subida.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Negocios largos, nunca bien acabados.
A caballo nuevo jinete viejo.
Lo poco, nunca dio mucho.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Mear sin peer, rara vez.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
El lunes, ni las gallinas ponen.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Cosa muy querida, presto perdida.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Lentejas, comida de viejas.
La oscuridad reina a los pies del faro.
El que guarda siempre encuentra.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Ya me cansé de descansar.
Otoño entrante, barriga tirante.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.