Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Atrás viene quien las endereza.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
La buena hija dos veces viene a casa.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Bastante colabora quien no entorpece.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Presto rico, presto pobre.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
A marido ausente, amigo presente.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Bicho malo nunca muere.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
A largos días, largos trabajos.
No hay como la casa de uno
Juntos en las duras y en las maduras.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Yernos y nueras, en las afueras.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
El mejor sol es el que calienta hoy
Real ahorrado, real ganado.
Loro viejo no da la pata.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Amigos pobres, amigos olvidados
Amigo y vino deben de ser añejos.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
La rueda de la fortuna nunca es una.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Café cocido, café perdido.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.