Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Más de uno hubiera sido peor, si su fortuna fuera mejor.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Bien cantas, pero mal entonas.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
No hay cosa tan buena como la salud, ni tan mala como el ataúd.
Variante: Vale más rodear, que mal pasear.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Hacer buenas (o malas) migas.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Quien come aprisa, come mal.
Más vale ensalada que hambre.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Más vale despedirse que ser despedido.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Más vuela la fama mala que la buena.
Peor es la moza de casar que de criar.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Poco mal y bien quejado.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Lo optimo es enemigo de lo mejor.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Los extremos nunca son buenos.
Bicho malo nunca muere.
Es agradable ser importante, pero más importante es ser agradable.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Quien bien ata, bien desata.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
A estómago lleno todos los alimentos le parecen malos o indiferentes.
A comida de olido, pago de sonido.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.