El que su nariz acorta, su cara afea.
Cuando un perro se ahoga, todos le dan de beber.
Paciencia piojo que la noche es larga.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
A confite de monja pan de azúcar.
El que más chifle, capador.
Quien teme la muerte no goza la vida.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Calumnia, que algo queda.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Más vale morir de risa que de ictericia.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Libro prestado, libro perdido.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
En lo ajeno, reina la desgracia.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Si la perra es bola, es mejor para el perro.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
A misa temprano nunca va el amo.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
A gran subida, gran caída.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Quien roba una vez, roba diez.
Despistado como perro en cancha de bochas.
El más avisado cae.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Hablar a tontas y a locas.
La cuerda por lo más delgado se quiebra.
Pereza, llave de pobreza.
El perro flaco todo es pulgas.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Demasiado pedo para la mula.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.