Hay que andar más tieso que un ajo.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Hay amores que matan.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
A dineros dados, brazos quebrados.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Con los años viene el seso, y se va el sexo.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Amigo reconciliado, doble enemigo
No gastes pólvora en gallinazos.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Más vale estar pelada que amortajada.
El que ríe el último, ríe mejor.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Que la haga el que la deshizo.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
A la fuerza ahorcan.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Es como llevar leña para el monte.