Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Muchas vacas en un sel, están mal y parecen bien.
El lo que se pierde, se aprende.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
No hay bestia que no brame en su guarida.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
En Noviembre, mata tus cerdos.
Cada raposa mira por su cola.
De lo perdido, lo que aparezca.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
A flores nuevas, afeite perdido.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
El que asno nace, asno se queda.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Donde manda el amo se ata la burra.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Muchas hormigas matan un camello.
La manzana podrida pierde a su compañía.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
La esperanza es lo último que se pierde.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.