Ahora sí se monto la gata en la batea
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
La confianza da asco
Bien urde quien bien trama.
El que se casa, por todo pasa.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Cada gorrión tiene su corazón.
El que se apura llega tarde.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Cría cuervos y tendrás más.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Ese huevito quiere sal
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Amigo lejos, amigo muerto.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
A fullería, cordobesías.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
El vino con el amigo.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.