Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Yantar sin vino, convite canino.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Qué pacaya te echaste encima!
Al que le pique, que se rasque.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Por la boca muere el pez.
Quien calla otorga
Quien se casa, mal lo pasa.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
El que de amigos carece es porque no los merece.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Gato maullador, poco cazador.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.