El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
El que nada no se ahoga.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Este navega con banderita de pendejo.
Amor de asno, coz y bocado.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Callemos, que el sordo escucha.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Al rebuznar se verá quien no es león
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
Necio que sabe latín, doble rocín.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
A escote, no hay pegote.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
El que canea, no calvea.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Renegad de viejo que no adivina.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Tapados como el burro de la noria.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
El que con cojos anda se llama bastón.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Bastante colabora quien no entorpece.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
Teta de noviciado.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Del ocio nace el feo negocio.
Boca de verdades, cien enemistades.
Si falta la comida, torcida va la vida.