Tienes más cara que un saco perras.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
Quien lo comió aquél lo escote.
El que de amigos carece es porque no los merece.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Es más fea que un coco macaco.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Al mal tiempo, buena cara.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
Amor grande vence mil dificultades.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
No falta de que reirse.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Antes cabeza de ratón que cola de león.
No hay novia fea ni muerto rico.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Tres estornudos, resfriado seguro.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
El que no agradece, al diablo se parece.
El deseo hace hermoso lo feo.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Te conozco mascarita
Porfía mata venado, que no venablo.
Non hai mellor rede cá que pilla o peixe.
No es tan fiero el león como le pintan.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Cuando masques, no chasques.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
A escote nada es caro.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.