Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
El que araña y muerde, poco puede.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Tanto está la gotera sobre la piedra hasta que hace el roto.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
A capa vieja no dan oreja.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Justo peca en arca abierta.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Cambiar manzana por ajo, no es buen trabajo.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Freídle un huevo, que dos merece.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Como se va lo bueno, se va lo malo.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Real no saca real; es menester para trato más caudal.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Hay quien no ve su camino.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Quemar la casa para cazar el ratón.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Quien se baña al día una vez, ya es tildado de burgués.
No eches toda la carne al asador.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
Hace más la raposa que la curiosa.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Más peligroso que mono con navaja.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.