Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Hay confianzas que dan asco.
Al mal tiempo, buena cara.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Rubio arrubiado nunca fue sino falso.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
No hay tan buen compañero como el dinero.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Barco amarrado no gana flete.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Fingir ruido por venir a partido.
Cara de enferma y culo de sana.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
No es el diablo tan feo como pintado lo vemos.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
El zorro viejo huele a trampa.
Favorecer, es por norma perder.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Médico sin ciencia, poca conciencia.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Del ocio nace el feo negocio.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
A marido ausente, amigo presente.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
No te metas en querellas ajenas.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.