Pobreza, víspera de vileza.
Gran constipado, culo apretado.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Del que jura, teme la impostura.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
El ladrón juzga por su condición.
Obra a destajo, no vale un ajo.
A confesión de parte relevo de prueba.
El juez que toma, presto es tomado.
Tras de corneados ? Apaleados.
La voz del asno no pasa del tejado.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Ley puesta, trampa hecha.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Ave por ave, el carnero si volare.
Estar como un gallo en paté.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
A gran prisa, gran vagar.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
A la virtud, menester hace espaldas.
Boca sucia no habla limpio.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
A grandes males, grandes enfermos.
Flaco hombre, mucho come.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
La carta, corta, clara y bien notada.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.