Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Vino mezclado, vino endiablado.
Abuso no quita uso.
A cena de vino, desayuno de agua.
El placer es víspera del pesar.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Vicio no castigado crece desatado
Está como agua, para chocolate.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
El mal trago pasarlo pronto.
Comer sin vino, comer canino.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Sueño sosegado no teme nublado.
Comer arena antes que hacer vileza.
Al amigo con su vicio.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
El amor da al necio osadía y entendimiento.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
A dineros dados, brazos quebrados.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
El amor destierra la vergüenza.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Bocado engullido, su sabor perdido.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.