Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Cabra manca, a otra daña.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
A cama chica, echarse en medio.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
El hambre es la mejor salsa
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Más vale aprovechar que tirar.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
El que muda de amo, muda de hado.
Siempre la cuba huele a la uva.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
La comida reposada, y la cena paseada.
Gente parada, malos pensamientos.
Quien guarda valores, padece temores.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
La felicidad es como un león insaciable
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
El buen vino para el catador fino.
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.