Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Mientras dura, vida y dulzura.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Siembra temprano, poda tardío y recogerás grano y vino.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Agua detenida es mala para bebida.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
A la larga, lo más dulce amarga.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Beber sudando agua fría, catarro o pulmonía.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
La sagre es más espesa que el agua.
Aire de Levante, agua delante.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Hambre larga, no repara en salsas.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
A la mañana puro y a la tarde sin agua.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
A chico santo, gran vigilia.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
Bien se lava el gato después de harto.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Esta en medio del río y se muere de sed el mezquino.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
El borracho vendería los pantalones por beber.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.