Al miedo plata; y al amor cariño.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Comida hecha, amistad deshecha.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
Hay amores que matan.
A falta de reja, culo de oveja.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Querer matar dos moscas de un golpe
Para aprender, perder.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Quien mezcla estudio y beber no llega ni a bachiller.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Amor con amor se paga.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Saber amar es mucho saber.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Amistad de juerga no dura nada.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Tanto pedo para cagar aguado.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Secreto a voces.
El amor y los celos son compañeros.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.