Donde entra el mucho vino, sale el tino.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
A buen bocado, buen grito.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Tener un hambre de lobo.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Hacerse la boca agua.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Al amo comerle y no verle.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
El amor refresca como el rocío
Pan y vino y carne, a secas.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
Jamás olvidó el que bien amó.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Bien ama quien nunca olvida.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua