Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Sueño sosegado no teme nublado.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Las cosas en caliente pegan.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Tal padre, tal hijo.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Codicia mala, el saco rompe.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
La fortuna a los audaces ayuda.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Dios tarda, pero no olvida.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Aquel que guarda siempre tiene.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Se está ahorcando con su propia soga.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.